La dirigencia nacional del Partido Acción Nacional encendió la confrontación política al exigir un periodo extraordinario inmediato en el Senado para declarar la desaparición de poderes en Sinaloa, en medio de la crisis de violencia y las acusaciones de presuntos vínculos entre autoridades y el crimen organizado.
El dirigente nacional panista, Jorge Romero Herrera, aseguró que Acción Nacional busca “limpiar a Sinaloa”, al considerar que el estado se encuentra rebasado por la inseguridad y el control de grupos criminales.
Por su parte, el senador Ricardo Anaya lanzó una acusación aún más severa al afirmar que “la alianza del crimen organizado con el gobierno” no se limita únicamente al gobernador Rubén Rocha Moya, sugiriendo una red más amplia de complicidades políticas.
Las declaraciones profundizan la crisis política en Sinaloa, donde la violencia ligada al narcotráfico ha golpeado fuertemente a la población mientras el gobierno federal insiste en minimizar los señalamientos y cerrar filas con Morena.
La propuesta del PAN abre un nuevo frente de presión contra el oficialismo, que ha sido señalado reiteradamente por la oposición de mantener una política de “abrazos, no balazos” que, según sus críticos, terminó fortaleciendo a los grupos criminales en distintas regiones del país.
Desde Morena rechazaron los señalamientos y acusaron al PAN de intentar sacar ventaja política de la inseguridad. Sin embargo, el debate volvió a colocar sobre la mesa las sospechas sobre la relación entre poder político y narcotráfico en estados estratégicos del país.
Mientras tanto, Sinaloa continúa atrapado entre la violencia, la incertidumbre y una creciente guerra política que amenaza con escalar en el Senado y convertirse en uno de los mayores choques entre oposición y gobierno federal en los próximos meses.








