La senadora de Morena, Julieta Ramírez, desató una nueva polémica tras asegurar que la captura de Ismael “El Mayo” Zambada representó un acto de injerencia por parte de Estados Unidos y un atentado contra la soberanía nacional.
Las declaraciones provocaron una ola de críticas en redes y entre sectores de oposición, que acusaron a Morena de priorizar el discurso ideológico y nacionalista incluso en casos relacionados con líderes del narcotráfico internacional.
Para diversos analistas, resulta alarmante que desde el oficialismo se centre el debate en la supuesta violación territorial de Estados Unidos y no en el historial criminal atribuido a uno de los capos más buscados durante décadas.
La postura de la legisladora también reavivó las críticas contra la estrategia de seguridad del gobierno federal, señalada por la oposición como excesivamente permisiva con los grupos criminales bajo el discurso de “abrazos, no balazos”.
Mientras en Estados Unidos la detención fue presentada como un golpe histórico contra el narcotráfico, en México las declaraciones de Morena volvieron a abrir el debate sobre la relación entre el poder político y los cárteles, así como el nivel de cooperación real entre ambos países en materia de seguridad.
Desde sectores críticos del gobierno cuestionaron que Morena hable de soberanía únicamente cuando las acciones afectan a personajes ligados al crimen organizado, mientras miles de mexicanos continúan viviendo bajo el control de la violencia y la impunidad.








