El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, vuelve a estar en el centro de la polémica luego de que una fuente citada por la revista Proceso asegurara que un helicóptero de las Fuerzas Armadas habría sacado al mandatario y a dos de sus hijos del Palacio de Gobierno estatal.
La presunta operación habría ocurrido después de que se difundiera información sobre labores de inteligencia y vigilancia aérea de Estados Unidos en torno al inmueble gubernamental, incluyendo el uso de drones y aeronaves tipo “Little Bird”.
Según la versión difundida, Rocha Moya habría sido monitoreado mientras permanecía en la azotea del Palacio de Gobierno, lo que desató especulaciones sobre el nivel de seguimiento internacional hacia figuras políticas de Sinaloa en medio de investigaciones relacionadas con el narcotráfico.
Hasta el momento no existe confirmación oficial sobre el supuesto traslado en helicóptero militar ni sobre las operaciones de vigilancia señaladas. Sin embargo, el tema ha escalado rápidamente debido al contexto de tensión política, acusaciones internacionales y creciente presión sobre el mandatario sinaloense.
El caso vuelve a alimentar las críticas contra el gobierno federal y Morena, particularmente por el respaldo que distintas figuras del oficialismo han mantenido hacia Rocha Moya pese a los constantes señalamientos y polémicas.
Mientras tanto, la narrativa de presuntas operaciones de inteligencia extranjera sobre territorio mexicano también reabre el debate sobre soberanía, cooperación bilateral y el nivel de infiltración del crimen organizado en estructuras políticas y de gobierno.
En medio de versiones, filtraciones y silencio institucional, el caso Rocha Moya sigue convirtiéndose en uno de los focos políticos más explosivos del país.








