El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia contra las escuelas públicas del país y afirmó que cualquier plantel que diga a un menor que está “atrapado en el cuerpo equivocado” estaría incurriendo en “abuso infantil”. La declaración fue difundida este 24 de agosto y forma parte de la ofensiva de su administración contra las políticas de identidad de género en las escuelas.
La postura no es nueva: desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha impulsado políticas que establecen el sexo como una clasificación biológica de hombre o mujer y buscan limitar el reconocimiento federal de la identidad de género.
El mensaje vuelve a colocar a la educación pública estadounidense en el centro de una batalla política y cultural, con Trump endureciendo el discurso y advirtiendo que las escuelas que promuevan lo que su administración denomina “ideología de género” podrían enfrentar acciones federales y consecuencias sobre su financiamiento.
La disputa va mucho más allá del lenguaje: enfrenta directamente la política educativa de la Casa Blanca con las posiciones de organizaciones defensoras de los derechos LGBTQ+, mientras las escuelas quedan atrapadas en una guerra cultural que divide profundamente a la sociedad estadounidense.
Trump ya no sólo marca una postura ideológica: está convirtiendo esa postura en política pública y en una advertencia directa al sistema educativo.








