La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) propinó un revés a la postura impulsada por la ministra Lenia Batres al rechazar la propuesta que buscaba establecer como criterio el cobro del Impuesto Sobre la Renta (ISR) sobre determinados recursos heredados o entregados a beneficiarios de personas fallecidas.
Con una mayoría de seis votos, el máximo tribunal desechó el proyecto que pretendía considerar gravables los recursos provenientes de cuentas individuales de Afores entregados a los beneficiarios de trabajadores fallecidos, al concluir que estos pueden recibir un tratamiento similar al de una herencia o un legado y, por tanto, mantenerse exentos del impuesto.
Durante la discusión, Lenia Batres defendió una postura que reavivó el debate sobre la tributación de las herencias en México. La ministra sostuvo que resulta “injusto” que quienes reciben bienes o recursos sin haberlos generado directamente no contribuyan fiscalmente, al considerar que ello perpetúa la concentración de la riqueza. Sin embargo, reconoció que cualquier modificación al régimen fiscal corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión y no a la Suprema Corte.
El rechazo de la propuesta representa un nuevo tropiezo para la llamada ala más cercana a la denominada “Cuarta Transformación” dentro del Poder Judicial, que ha buscado imprimir una visión de justicia social basada en una mayor redistribución de la riqueza. No obstante, la mayoría de los ministros optó por privilegiar la seguridad jurídica de los beneficiarios y evitar que el Poder Judicial ampliara el alcance de las obligaciones fiscales mediante interpretación judicial.
La resolución también evidenció que, incluso dentro del bloque político afín al oficialismo, existen límites para trasladar al ámbito judicial debates que corresponden al Poder Legislativo. La decisión deja intacto el régimen actual, donde las herencias y legados permanecen exentos del ISR conforme a la legislación vigente, mientras que cualquier intento por gravarlos requeriría una reforma aprobada por el Congreso.
El debate cobró mayor relevancia luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum marcó distancia de la postura de Batres y afirmó públicamente que su gobierno no impulsará un impuesto sobre las herencias, dejando en evidencia diferencias de criterio incluso entre figuras cercanas al movimiento oficialista.








