La posible alianza entre el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Morena y el PT en Chihuahua comenzó a mostrar señales de tensión luego de que Arturo Escobar y Vega, coordinador político nacional del PVEM, condicionara la participación de su partido a que Cruz Pérez Cuéllar sea designado como coordinador del movimiento de la Cuarta Transformación en la entidad.
El dirigente dejó claro que, desde la perspectiva del Verde, la construcción de la coalición dependerá del perfil que encabece el proyecto rumbo a la próxima contienda electoral, al sostener que debe privilegiarse “al mejor perfil, no al más popular”.
Las declaraciones evidencian que, pese al discurso de unidad que mantienen los partidos aliados a nivel nacional, las negociaciones locales están lejos de resolverse y comienzan a perfilarse disputas por el control político de una de las entidades estratégicas para la oposición y el oficialismo.
El posicionamiento del PVEM también representa un mensaje directo a Morena: la alianza no será un cheque en blanco. El partido busca influir en la definición de candidaturas y demostrar que su respaldo electoral tiene un peso que debe reflejarse en las decisiones políticas.
Con ello, la Cuarta Transformación enfrenta un nuevo desafío interno. Antes de competir contra la oposición, sus aliados deberán demostrar que pueden superar sus propias diferencias y construir acuerdos sin que las negociaciones se conviertan en una disputa por cuotas de poder.








