La diputada Nora Merino Escamilla lanzó críticas contra Laura Artemisa García Chávez y Celina Peña Guzmán por la aparición de bardas pintadas con sus nombres en distintos puntos de Puebla, al considerar que solo generan contaminación visual y no tienen impacto real en las encuestas.
Merino Escamilla cuestionó este tipo de promoción política anticipada y sostuvo que la construcción de perfiles públicos no depende de llenar bardas o espacios urbanos con propaganda personalizada.
Como contraste, la legisladora puso como ejemplo a la senadora Liz Sánchez, de quien destacó que ha ocupado distintos cargos públicos sin recurrir —según dijo— a campañas de posicionamiento basadas en bardas o promoción callejera.
Las declaraciones evidencian las tensiones internas y la competencia adelantada dentro del bloque oficialista en Puebla, donde distintos perfiles comienzan a moverse rumbo a futuras candidaturas y espacios de poder.
Aunque Morena mantiene el discurso de austeridad y rechazo a las viejas prácticas políticas, la proliferación de bardas, espectaculares y promoción personalizada ha comenzado a generar críticas incluso entre integrantes del propio oficialismo.
Para analistas, el episodio refleja cómo la disputa por el posicionamiento político rumbo a próximos procesos electorales ya comenzó en Puebla, aun cuando públicamente los grupos cercanos al poder insisten en que “todavía no son tiempos”.







