La funcionaria de Bienestar en Puebla, Natalia Suárez del Real, difundió un posicionamiento en el que acusó invisibilización y violencia política de género luego de que el senador Ignacio Mier Velazco negara haberla recomendado para integrarse al gobierno estatal.
En su mensaje, Suárez del Real sostuvo que sí formó parte del círculo cercano del entonces coordinador de Morena en la Cámara de Diputados y aseguró haber participado activamente en reuniones políticas, tareas de organización y actividades estratégicas del grupo político encabezado por Mier.
“Ahí sí existíamos, porque servía políticamente”, escribió la funcionaria, en una frase que rápidamente encendió el debate político y mediático dentro de Morena.
Además, afirmó que negar públicamente esa relación política después de haber recibido respaldo constituye una forma de violencia política contra las mujeres, al considerar que se intenta borrar o minimizar su participación dentro de una estructura donde anteriormente sí era reconocida.
La controversia se desató luego de que se viralizara una fiesta ostentosa organizada por Suárez del Real y posteriormente trascendiera un encuentro relacionado con el coordinador de delegadas y delegados de Bienestar, hechos que la colocaron en el centro de la polémica pública y de disputas internas dentro del oficialismo poblano.
En medio de la presión mediática, el gobernador Alejandro Armenta tomó distancia del caso y explicó que la funcionaria llegó a su administración como parte de acuerdos de inclusión entre distintos grupos internos de Morena, particularmente el encabezado por Ignacio Mier.
Incluso, Armenta relató públicamente una reunión donde —según dijo— el senador le presentó a integrantes de su equipo político, entre ellos Natalia Suárez.
Sin embargo, días después, Ignacio Mier negó haber intervenido en su nombramiento y afirmó: “Yo no he recomendado a nadie”, asegurando que las designaciones dentro del gobierno estatal corresponden exclusivamente al gobernador.
El episodio dejó al descubierto las tensiones internas, deslindes políticos y fracturas dentro de Morena en Puebla, donde distintos grupos comienzan a marcar distancia ante escándalos públicos, mientras resurgen debates sobre cuotas de poder, favoritismos y uso político de relaciones personales dentro del movimiento oficialista.







