La titular de la Secretaría de Desarrollo Turístico de Puebla, Carla López-Malo Villalón, reconoció públicamente que el proyecto del Cablebús no solo tiene fines de movilidad, sino también un importante enfoque turístico para la capital poblana.
La funcionaria adelantó que ya se encuentran planeando rutas y estrategias de promoción turística relacionadas con este sistema de transporte, con el objetivo de convertirlo en un nuevo atractivo para visitantes nacionales y extranjeros.
Las declaraciones reavivaron el debate sobre las verdaderas prioridades detrás del proyecto impulsado por el gobierno estatal, ya que sectores críticos habían señalado desde el inicio que el Cablebús parecía orientado más a generar impacto visual y político que a resolver de fondo los problemas de movilidad urbana.
Ahora, con el reconocimiento oficial de su componente turístico, opositores cuestionan si los millonarios recursos destinados a la obra responden realmente a necesidades de transporte público o a una apuesta de imagen para la administración estatal.
Defensores del proyecto argumentan que el Cablebús puede cumplir ambas funciones: mejorar la conectividad y, al mismo tiempo, convertirse en un símbolo moderno capaz de atraer turismo y detonar actividad económica en distintas zonas de la ciudad.
Sin embargo, especialistas advierten que el éxito del proyecto dependerá no solo de su atractivo turístico, sino de su utilidad real para los ciudadanos, la seguridad, la cobertura y el costo operativo a largo plazo.
Mientras el gobierno promociona el Cablebús como una obra emblemática, crece la expectativa sobre si terminará siendo una solución efectiva de movilidad o simplemente otro proyecto de alto impacto mediático.








