El periodista Raymundo Riva Palacio reveló que Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López presuntamente habrían entregado testimonios a autoridades de Estados Unidos señalando a figuras vinculadas con Morena por posibles nexos con el narcotráfico.
Entre los nombres mencionados estarían Mario Delgado, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, lo que provocó un terremoto político y una ola de reacciones en redes sociales.
Aunque hasta ahora no existe confirmación oficial de acusaciones formales ni procesos judiciales públicos contra los funcionarios mencionados, la versión difundida por Riva Palacio volvió a encender las sospechas sobre una posible infiltración del crimen organizado en distintos niveles de la política mexicana.
La información llega en uno de los momentos más delicados para Morena, partido que durante años construyó su narrativa bajo la bandera de combatir la corrupción y diferenciarse de los viejos pactos entre política y crimen. Sin embargo, cada nuevo señalamiento relacionado con narcotráfico y figuras del oficialismo alimenta el discurso opositor sobre un supuesto “narcoestado” tolerado desde el poder.
En redes sociales, críticos del gobierno señalaron que el tema podría convertirse en una bomba política de dimensiones internacionales si las autoridades estadounidenses deciden avanzar judicialmente. Mientras tanto, simpatizantes de la 4T acusaron una campaña mediática basada en filtraciones, versiones periodísticas y testimonios sin sustento judicial confirmado.
La polémica también revive el creciente protagonismo que agencias y fiscales estadounidenses han tomado en temas relacionados con seguridad, narcotráfico y presunta corrupción política en México, aumentando la presión internacional sobre el gobierno federal.
Por ahora, las revelaciones permanecen en el terreno de las versiones periodísticas y presuntos testimonios, pero el impacto político ya comenzó a golpear al oficialismo en medio de un ambiente de máxima polarización.








