El funcionario estadounidense Pete Hegseth afirmó que Estados Unidos irá “a la guerra contra los cárteles” mediante la llamada “Coalición de las Américas”, un planteamiento que rápidamente encendió alarmas políticas y reacciones en ambos lados de la frontera.
La declaración ocurre en medio del creciente endurecimiento del discurso estadounidense sobre seguridad, narcotráfico y crimen organizado, especialmente tras el aumento de presiones desde sectores republicanos que exigen acciones más agresivas contra grupos criminales mexicanos.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue que, en redes sociales y espacios políticos, usuarios señalaron que México y el gobierno de Claudia Sheinbaum aparentemente no fueron considerados dentro de dicha estrategia regional.
La exclusión desató especulaciones sobre un posible deterioro en la coordinación bilateral en materia de seguridad o incluso una creciente desconfianza de Washington hacia la estrategia mexicana de combate al crimen organizado.
Críticos del oficialismo señalaron que la situación refleja el desgaste internacional de la política de seguridad de la 4T, particularmente después de años de polémicas alrededor de la estrategia de “abrazos, no balazos”, el crecimiento del poder territorial de los cárteles y los constantes señalamientos desde Estados Unidos sobre tráfico de fentanilo, huachicol y presuntos vínculos políticos con el crimen organizado.
En redes sociales, usuarios ironizaron con que mientras Washington habla de “guerra contra los cárteles”, en México el gobierno sigue evitando confrontaciones directas y apostando por discursos de contención social.
El tema también revive el debate sobre soberanía nacional y posibles intervenciones extranjeras, un asunto históricamente sensible en la relación México-Estados Unidos y que podría tensarse aún más rumbo al nuevo escenario político regional.








