Laura Artemisa García Chávez quiere volver al Congreso.
La pregunta no es si puede hacerlo.
La pregunta es por qué ahora
Después de casi un año de licencia, su eventual regreso ocurre justo cuando su proyecto rumbo a la alcaldía de Puebla enfrenta un escenario mucho menos cómodo del que algunos de sus operadores pretendieron vender.
Y entonces aparece el Congreso como refugio político.
No es una acusación. Es la pregunta que inevitablemente provoca el momento.
Porque mientras Laura Artemisa estaba en Bienestar, “el Congreso siguió funcionando sin ella”. Cambió la correlación interna, cambió la conducción y Pável Gaspar asumió la presidencia de la JUGOCOPO.
Ahora, de acuerdo con reportes publicados este 18 de septiembre, su equipo —Jessica Baltazares y Carlos Brito— ya estuvo recorriendo el recinto legislativo, alimentando las versiones de su inminente regreso y de un eventual retorno a la JUGOCOPO.
Y aquí comienza lo verdaderamente interesante:
¿Laura Artemisa regresa como diputada o regresa a limpiar su imagen tras los resultados en las encuestas?
Porque no es lo mismo.
EL CONGRESO NO ES SUYO
Hay algo que Laura Artemisa y su grupo deberían entender:
“el Congreso no se quedó esperando su regreso.”
La institución siguió.
Los diputados siguieron.
Los acuerdos siguieron.
Y la política siguió.
Pretender regresar como si hubiera que volver a acomodar todo alrededor de su grupo sería confundir una posición de poder con propiedad sobre el Poder Legislativo.
Y el Congreso no tiene dueño.
¿Y EL EQUIPO?
Aquí también hay memoria.
Durante su etapa al frente de la JUGOCOPO quedaron decisiones que hoy merecen revisión.
Está el caso de la llamada ley de “ciberasedio”, cuya regulación fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte debido a la ambigüedad de la descripción del delito y su afectación al principio de legalidad.
Eso no es una opinión.
Es una resolución de la Corte.
Por eso resulta difícil presentar el regreso de Laura Artemisa como si fuera la llegada de una “salvadora” enviada a rescatar al Congreso.
Antes habría que revisar qué dejó cuando se fue.
Y también qué dejó su equipo.
LA CASA DE GESTIÓN, LOS APOYOS Y LA PERCEPCIÓN
También habrá que preguntar por la famosa Casa de Gestión:
¿Cuántas personas atendió?
¿Cuántos problemas resolvió?
¿Cuáles fueron sus resultados?
Porque abrir una oficina, colocar una placa y repartir apoyos no equivale a construir representación política.
Y si el vínculo con la ciudadanía terminó reducido a tinacos, calentadores y gestiones, entonces habrá que preguntarse si aquello era política social o simplemente operación territorial.
La ciudadanía merece algo más que ser buscada cuando se necesita apoyo y olvidada cuando termina la elección.
EL VERDADERO PROBLEMA
A dónde va a regresar Laura Artemisa??
Pero “no puede regresar al mismo Congreso que dejó porque ese Congreso ya no existe”
Y si pretende reinstalar operadores, recuperar espacios y volver a imponer una dinámica de protagonismo personal, entonces el problema no será solamente su regreso.
Será el intento de volver a convertir al Legislativo en plataforma de un proyecto político personal.
Pável Gaspar podrá ser cuestionado, por supuesto.
Pero una cosa debe quedar clara:
“ningún diputado, ninguna bancada y ningún grupo político está por encima del Congreso.”
Tampoco Laura Artemisa.
¿SALVAR AL CONGRESO?
Aquí está la ironía.
Si Laura Artemisa vuelve con la narrativa de que viene a “rescatar” al Poder Legislativo, habría que recordarle algo muy sencillo:
“el Congreso no necesita salvadores.”
Necesita resultados.
Porque después de once meses fuera, Laura Artemisa no regresa a un Congreso huérfano.
“Regresa a un Congreso que aprendió a funcionar sin ella.”
Y quizá eso sea precisamente lo que más le incomoda a ella y a su grupo.
La verdadera pregunta ya no es si Laura Artemisa regresa.
Es:
“¿regresa a legislar… o regresa a limpiar la imagen de sus números en las encuestas?”








