Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó la crisis de violencia que enfrenta Sinaloa a la “injerencia” extranjera, al señalar que la intervención de Estados Unidos en la captura de Ismael “El Mayo” Zambada provocó una ruptura dentro del Cártel de Sinaloa y, posteriormente, una escalada de enfrentamientos entre facciones.
Durante su conferencia matutina del 21 de septiembre, Sheinbaum sostuvo que la situación de seguridad en la entidad es un ejemplo de que las intervenciones extranjeras pueden debilitar las instituciones y generar mayores niveles de violencia.
“Sinaloa es una demostración que el injerencismo, con el rompimiento de un grupo delictivo, provocó la situación que hoy tenemos”, afirmó la mandataria.
La presidenta se refirió a la captura de “El Mayo” Zambada en Estados Unidos en julio de 2024 y al posterior enfrentamiento entre grupos vinculados al Cártel de Sinaloa. De acuerdo con su planteamiento, el problema no radica en que los delincuentes sean detenidos, sino en que las acciones de seguridad se realicen sin participación de las instituciones mexicanas.
Sheinbaum aclaró que “eso no quiere decir que no se deba detener a los que cometen delitos”, pero insistió en que, cuando un gobierno extranjero cuenta con información sobre actividades criminales, ésta debe compartirse con las autoridades mexicanas para que sean las instituciones nacionales las que procedan.
El señalamiento coloca nuevamente en el centro la disputa entre México y Estados Unidos sobre la cooperación en materia de seguridad. La presidenta ha defendido una fórmula de “coordinación sin subordinación”, rechazando operaciones unilaterales de agencias estadounidenses en territorio mexicano.
El planteamiento presidencial también abre un debate político sobre las consecuencias de la captura de uno de los principales líderes históricos del Cártel de Sinaloa: mientras el gobierno federal vincula la escalada de violencia con la ruptura interna provocada tras la detención, la discusión pública continúa centrada en la responsabilidad de las propias organizaciones criminales y en la capacidad del Estado mexicano para contenerlas.
La declaración de Sheinbaum ocurre mientras Sinaloa mantiene una crisis de seguridad asociada a la confrontación entre distintas facciones del grupo criminal, particularmente después de la captura de Zambada.








