El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, aseguró que solicitó formalmente a autoridades de Estados Unidos declarar a Morena como una organización terrorista, tras los señalamientos sobre presuntos vínculos de integrantes del partido oficialista con el crimen organizado.
El también senador afirmó que la intervención del narcotráfico en procesos electorales representa una amenaza directa para la democracia mexicana, por lo que pidió al Instituto Nacional Electoral (INE) iniciar un procedimiento para retirarle el registro a Morena.
Las declaraciones de “Alito” Moreno elevan la confrontación política en medio de crecientes acusaciones sobre la presunta infiltración criminal en gobiernos y campañas electorales ligadas al oficialismo. Según el priista, existen evidencias y testimonios que apuntan a que grupos delictivos han operado políticamente a favor de candidatos morenistas en distintas regiones del país.
“México no puede normalizar que el crimen organizado decida elecciones, financie campañas o proteja gobiernos”, sostuvo el líder tricolor, quien acusó a Morena de intentar desacreditar cualquier denuncia bajo el argumento de persecución política.
El pronunciamiento también revive el debate sobre el avance del narcotráfico dentro de las estructuras de poder, un tema que ha golpeado severamente la credibilidad de las instituciones mexicanas y que mantiene bajo presión tanto al gobierno federal como a organismos electorales.
Mientras Morena rechaza las acusaciones y las califica como parte de una estrategia desesperada de la oposición, sectores críticos advierten que el problema de fondo sigue intacto: la creciente sospecha de que el crimen organizado ya no solo controla territorios, sino también espacios políticos y electorales en México.








