El gobierno de Guatemala autorizó operaciones aéreas conjuntas con Estados Unidos para combatir grupos del narcotráfico, sumándose así a medidas similares impulsadas en Ecuador, mientras Honduras analiza implementar acciones parecidas.
La decisión ocurre en medio del endurecimiento regional de las estrategias de seguridad promovidas desde Washington, donde cada vez crecen más las presiones para ampliar la cooperación militar y operativa contra organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas.
El movimiento también vuelve a colocar bajo presión al gobierno de Claudia Sheinbaum, especialmente después de que la administración mexicana ha rechazado cualquier posibilidad de intervención extranjera o participación directa de fuerzas estadounidenses dentro del territorio nacional.
Críticos del oficialismo señalaron que mientras otros países de la región comienzan a abrirse a esquemas de colaboración más agresivos con Estados Unidos, México mantiene una postura defensiva basada en soberanía y no intervención, pese al crecimiento del poder territorial de los cárteles y la presión internacional por el tráfico de fentanilo.
En redes sociales, usuarios ironizaron con que varios gobiernos latinoamericanos ya parecen alinearse a una estrategia regional impulsada desde Washington, mientras México insiste en mantener distancia política y militar respecto a cualquier operación extranjera.
La situación también revive el debate histórico sobre soberanía nacional, cooperación internacional y combate al crimen organizado, un tema especialmente delicado en México debido a la relación bilateral con Estados Unidos y al creciente discurso estadounidense que ya habla abiertamente de “guerra” contra los cárteles.








