Mientras gran parte del país dormía, legisladores de Morena y sus aliados aprobaron durante la madrugada la llamada “Reforma Judicial 2.0” junto con la polémica “Ley Anti-Trump”, desatando una nueva ola de críticas por la velocidad y forma en que avanzaron los cambios legislativos.
Entre las modificaciones más controvertidas destaca el aplazamiento de la elección judicial hasta 2028, así como la ampliación en la permanencia de magistrados, medidas que opositores calificaron como un intento del oficialismo por reorganizar el control institucional y ajustar el tablero político rumbo a los próximos años.
La oposición acusó que Morena nuevamente recurrió a sesiones nocturnas y procesos acelerados para aprobar reformas de alto impacto sin suficiente debate público ni análisis profundo, lo que varios legisladores describieron como un “albazo legislativo”.
Por su parte, el oficialismo defendió los cambios argumentando que buscan dar estabilidad al nuevo modelo judicial y evitar desorden institucional durante la transición derivada de la reforma impulsada por la 4T.
La llamada “Ley Anti-Trump” también generó polémica debido a que sectores críticos consideran que el gobierno federal intenta blindarse frente a presiones políticas y narrativas provenientes de Estados Unidos, especialmente ahora que crecen los discursos estadounidenses sobre intervención contra cárteles y endurecimiento en temas de seguridad.
En redes sociales, usuarios ironizaron con que las reformas más delicadas del país siempre terminan aprobándose “de madrugada y sin ruido”, mientras otros advirtieron que Morena continúa acumulando poder sobre instituciones clave bajo el discurso de transformación democrática.
El episodio vuelve a reflejar el clima de máxima polarización política que vive México, donde cada reforma impulsada por el oficialismo es presentada como histórica por sus simpatizantes… y como una amenaza institucional por sus adversarios.








