La tensión política y social aumenta en Bolivia tras las movilizaciones encabezadas por simpatizantes del expresidente Evo Morales, en medio de la disputa interna que fractura al oficialismo y mantiene en crisis al Movimiento al Socialismo (MAS).
En redes sociales comenzaron a circular reportes y videos sobre el avance de manifestantes hacia zonas clave de la capital, generando preocupación por posibles enfrentamientos y bloqueos en puntos estratégicos.
Las protestas ocurren en un contexto de creciente confrontación entre el bloque cercano a Evo Morales y el gobierno del presidente Luis Arce, una ruptura que ha dividido al partido gobernante y elevado la incertidumbre política en el país.
Seguidores de Morales acusan persecución política y exclusión del exmandatario rumbo a futuros procesos electorales, mientras sectores cercanos al gobierno sostienen que las movilizaciones buscan presionar y desestabilizar a la administración actual.
La crisis refleja el desgaste interno del proyecto político que durante años dominó Bolivia bajo el liderazgo de Evo Morales y que ahora enfrenta disputas por control partidista, candidaturas y poder territorial.
Analistas advierten que el incremento de protestas y la radicalización del discurso político podrían profundizar la polarización social en Bolivia, un país que aún arrastra tensiones derivadas de la crisis política de 2019 y de los conflictos entre facciones del oficialismo.








