La construcción de la Universidad Rosario Castellanos en los Campos Xelhua, una de las pocas áreas verdes que vecinos del fraccionamiento Bello Horizonte identifican como espacio recreativo en Cuautlancingo, desató la inconformidad de decenas de habitantes y obligó a suspender el acto de colocación de la primera piedra.
De acuerdo con los vecinos inconformes, el proyecto se anunció apenas unos días antes del evento, sin que previamente se les informara sobre sus alcances ni se abriera un proceso de diálogo para conocer sus inquietudes sobre el destino del predio.
La protesta impidió que se realizara el acto oficial, al que acudiría el gobernador Alejandro Armenta, quien se retiró del lugar, mientras el presidente municipal de Cuautlancingo, Omar Muñoz, permaneció para dialogar con los manifestantes.
Los habitantes exigen que los Campos Xelhua se conserven como área recreativa, al señalar que el terreno es utilizado por deportistas, familias que acuden con sus hijos y personas que pasean a sus mascotas. Para ellos, la discusión no se limita a la construcción de una institución educativa, sino al posible sacrificio de uno de los espacios abiertos disponibles en su entorno.
El conflicto coloca sobre la mesa una pregunta para las autoridades estatales y municipales: ¿cómo impulsar nuevos espacios educativos sin dejar de escuchar a las comunidades ni comprometer las áreas verdes que utilizan diariamente?
Aunque la creación de una universidad representa un proyecto de infraestructura educativa, los vecinos reclaman información oportuna, participación en las decisiones y claridad sobre el impacto de la obra. La inconformidad evidencia que la socialización de los proyectos públicos y el diálogo previo con la población son aspectos centrales para evitar que las decisiones gubernamentales terminen en confrontaciones.
Por ahora, la suspensión del acto de colocación de la primera piedra deja pendiente la definición sobre el futuro de los Campos Xelhua. Mientras las autoridades buscan avanzar con el proyecto universitario, los habitantes mantienen su exigencia de preservar el predio como espacio recreativo y solicitan que sus demandas sean tomadas en cuenta antes de cualquier intervención.








