La diputada morenista en Puebla reconoce que su cargo exige mayor responsabilidad y anuncia cambios en sus redes sociales tras la controversia generada por su podcast.
La polémica obligó a la diputada local de Morena en Puebla, Nay Salvatori, a modificar su estrategia de comunicación. Luego de las críticas generadas por comentarios realizados en su podcast “DesCasadas”, donde hizo referencias a hombres mayores que fueron consideradas ofensivas por diversos sectores, la legisladora anunció que dejará de utilizar el llamado “humor negro” en sus contenidos digitales.
A través de un video difundido en sus redes sociales, Salvatori aseguró que sus comentarios fueron sacados de contexto y que la broma estaba dirigida a los llamados “descontemporáneos”; sin embargo, reconoció que el impacto de sus palabras fue mayor debido al cargo público que desempeña.
“Fue un error garrafal… soy servidora y obviamente todo lo que diga tiene un peso más fuerte y una responsabilidad más grande”, señaló la diputada, al ofrecer una disculpa pública a quienes se sintieron afectados.
La legisladora también atribuyó parte de la dimensión de la polémica a la amplificación en redes sociales mediante cuentas automatizadas o bots, aunque aceptó que como representante popular debe tener mayor cuidado con los mensajes que comparte públicamente.
El episodio generó críticas dentro y fuera de Morena, luego de que diversos usuarios cuestionaran que una representante popular recurriera a expresiones consideradas discriminatorias hacia un sector de la población. El caso incluso provocó llamados a revisar posibles sanciones partidistas.
Ante la presión mediática y política, Salvatori informó que mantendrá activas sus redes sociales, pero con una nueva línea de contenido, enfocada en evitar expresiones que puedan interpretarse como ataques o burlas hacia determinados grupos.
La controversia vuelve a colocar bajo la lupa el papel de los legisladores en el uso de plataformas digitales, donde la frontera entre la libertad de expresión, el entretenimiento y la responsabilidad pública se convierte en un terreno cada vez más cuestionado.








