La dirigencia nacional de Morena plantea suspender derechos partidistas a Nay Salvatori y Grace Palomares tras polémicos comentarios considerados ofensivos contra hombres mayores.
La polémica llegó hasta la dirigencia nacional de Morena. La presidenta del partido, Ariadna Montiel, señaló que deben suspenderse los derechos partidistas de las diputadas poblanas Nay Salvatori y Grace Palomares, luego de una serie de comentarios que generaron críticas por presuntamente reproducir estereotipos y burlas hacia hombres adultos mayores.
“Ahora sí se les va a borrar la sonrisa”, fue una de las expresiones que acompañó la postura de quienes exigieron consecuencias dentro del partido, luego de que las legisladoras fueran señaladas por realizar comentarios considerados ofensivos, entre ellos referencias a que algunos hombres mayores “huelen a baúl”.
El caso generó una crisis de imagen para las diputadas y abrió un debate interno sobre los límites de la libertad de expresión, el respeto a grupos vulnerables y la congruencia entre el discurso de inclusión que promueve Morena y las conductas de sus representantes populares.
Desde la dirigencia nacional morenista se advirtió que este tipo de expresiones no corresponden con los principios de respeto y transformación que el partido asegura defender, por lo que se planteó la aplicación de medidas disciplinarias.
Las críticas también surgieron desde distintos sectores políticos, quienes cuestionaron que representantes populares recurran a la burla o la descalificación como forma de comunicación pública, especialmente cuando ocupan cargos de responsabilidad institucional.
El episodio coloca nuevamente bajo presión a la bancada morenista en Puebla y exhibe las tensiones internas del partido, donde la dirigencia busca enviar un mensaje de disciplina política mientras enfrenta cuestionamientos sobre el comportamiento de algunos de sus cuadros.
Ahora corresponderá a los órganos internos de Morena determinar si procede alguna sanción formal contra las legisladoras, en un caso que ya se convirtió en un nuevo frente de desgaste político para el partido oficialista.








