Ciudad de México.— Después de la crisis que sacudió el proceso de ingreso a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México, el rector Leonardo Lomelí Vanegas acudió personalmente a Oaxaca para supervisar la aplicación del examen de control presencial.
La visita ocurre en un momento particularmente delicado para la máxima casa de estudios, luego de las irregularidades detectadas en el examen de ingreso aplicado en línea y de la decisión de repetir la evaluación para miles de aspirantes. La UNAM integró una comisión técnica para revisar el proceso y los resultados, con el objetivo de fortalecer la transparencia y la equidad en la selección.
El llamado examen de control comenzó el 12 de agosto en León, Guanajuato, y posteriormente llegó a Oaxaca. La prueba se aplica de manera presencial desde computadoras, bajo vigilancia, para verificar que los resultados obtenidos en el proceso original correspondan realmente a los conocimientos de los aspirantes.
La presencia de Lomelí en Oaxaca tiene una lectura política e institucional evidente: la UNAM busca recuperar el control y, sobre todo, la credibilidad de uno de sus procesos más sensibles.
No se trata de cualquier examen. El ingreso a la Universidad representa para miles de jóvenes una de las oportunidades educativas más importantes de su vida. Por ello, las fallas en el proceso no sólo generaron cuestionamientos técnicos, sino también molestia entre aspirantes y familias.
El propio rector reconoció desde Oaxaca que la Universidad analiza la posibilidad de que en futuras convocatorias el examen de ingreso vuelva a realizarse de manera presencial, incluso con más sedes fuera de la Ciudad de México.
La declaración revela hasta qué punto la crisis obligó a replantear el modelo.
El costo de recuperar la confianza
La UNAM enfrenta ahora un doble desafío: garantizar que el examen de control sea confiable y, al mismo tiempo, convencer a los aspirantes de que la institución aprendió de lo ocurrido.
El problema es que la confianza no se recupera únicamente cambiando una plataforma por una computadora vigilada.
También se necesitan explicaciones claras sobre qué falló, quién fue responsable de la supervisión, qué controles fueron insuficientes y qué medidas se tomarán para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.
La Universidad ya informó que investiga las irregularidades y que ha emprendido acciones legales contra prácticas que podrían constituir delitos relacionados con la venta de servicios fraudulentos para sustentar el examen.
La presencia del rector en Oaxaca puede interpretarse como una señal de cercanía con los aspirantes, pero también como una necesidad institucional: la UNAM necesita demostrar que tiene nuevamente las riendas del proceso de admisión.








