La presidenta Claudia Sheinbaum fue recibida con protestas y consignas por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) durante su visita a Huajuapan de León, Oaxaca, donde los docentes le reprocharon el incumplimiento de los compromisos asumidos en torno a la reforma de la Ley del ISSSTE.
“¡Claudia, mentiste con la reforma a la Ley del ISSSTE!“, corearon los manifestantes, quienes aprovecharon la presencia de la mandataria para expresar su inconformidad por la falta de respuestas a una de las principales exigencias del magisterio disidente: la modificación del sistema de pensiones y la eliminación de los efectos de la reforma implementada en administraciones anteriores.
El episodio dejó al descubierto que la relación entre el nuevo gobierno federal y uno de los sectores históricamente cercanos a la izquierda atraviesa un momento de fuerte tensión. La CNTE, que durante años mantuvo una postura crítica frente a gobiernos anteriores, ahora dirige sus reclamos directamente a una administración emanada de Morena, evidenciando que las expectativas generadas durante la campaña presidencial no se han traducido en resultados concretos para el gremio.
Más allá de las consignas, la protesta representa un golpe político para el discurso de continuidad que ha impulsado Sheinbaum. Los maestros no solo reclamaron el retraso en las reformas prometidas, sino que cuestionaron la credibilidad del gobierno al acusarlo de incumplir compromisos que fueron utilizados para ganar respaldo electoral.
La escena en Oaxaca también envía un mensaje claro: la paciencia de la CNTE parece agotarse. Un movimiento que históricamente ha demostrado capacidad de movilización nacional podría convertirse en uno de los principales focos de presión para la administración federal si las demandas sobre el ISSSTE y el régimen de pensiones continúan sin resolverse.
El recibimiento a la presidenta contrastó con la narrativa oficial de respaldo popular y dejó en evidencia que, incluso entre sectores tradicionalmente afines a Morena, comienzan a surgir voces que exigen menos discursos y más resultados. Para el gobierno de Sheinbaum, el desafío ya no consiste únicamente en mantener el apoyo político, sino en responder con hechos a las promesas que hoy le son recordadas en las calles.








