Milford, Michigan. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a México en el centro de su discurso al pronunciar de manera incorrecta el nombre del país mientras advertía sobre la posibilidad de frenar los negocios con su vecino del sur.
Durante un evento en Milford, Michigan, Trump afirmó que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, es “muy amable”, pero al relatar una conversación aseguró que entendió que ella dijo “Me-Hee-Ho” o “Mejijo”, una pronunciación que rápidamente generó reacciones en redes sociales y en el ámbito político.
En el mismo mensaje, el mandatario estadounidense lanzó una nueva advertencia al señalar que podría “detener todos los negocios que van a ‘Me-Hee-Ho'”, en una declaración que reaviva su discurso proteccionista y de presión comercial hacia México.
Las expresiones de Trump se producen en un contexto de constantes tensiones bilaterales sobre comercio, migración y seguridad. Aunque el republicano suavizó el tono al describir a Sheinbaum como una persona cordial, mantuvo la narrativa de utilizar la relación económica con México como instrumento de negociación política.
Para analistas, este tipo de declaraciones reflejan una estrategia recurrente de Trump: combinar elogios personales hacia líderes extranjeros con mensajes de presión económica dirigidos a su base electoral. Al mismo tiempo, sus comentarios vuelven a poner bajo presión la relación entre ambos gobiernos, especialmente cuando la integración comercial entre México y Estados Unidos depende de la estabilidad política y del respeto a los acuerdos internacionales.
El episodio también evidencia cómo el discurso del presidente estadounidense continúa utilizando referencias a México como parte central de su agenda política, en un momento en que ambos países enfrentan desafíos compartidos en materia de comercio, seguridad y migración.








