Ciudad de México. La inconformidad por las irregularidades detectadas en el proceso de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) escaló este lunes, cuando decenas de aspirantes y familiares se manifestaron frente a Rectoría para exigir que el examen de ingreso sea aplicado nuevamente, pero ahora en modalidad presencial.
Con consignas de “¡Transparencia!”, los manifestantes reclamaron que las fallas registradas durante el proceso afectaron la equidad de la evaluación y pusieron en desventaja a quienes se prepararon durante meses para competir por un lugar en la máxima casa de estudios.
La protesta ocurre mientras la administración encabezada por el rector, Leonardo Lomelí Vanegas, instaló una Comisión Técnica para investigar las anomalías detectadas en el examen. Sin embargo, para los inconformes esa medida resulta insuficiente si no se garantiza un nuevo proceso bajo condiciones que eliminen cualquier posibilidad de fraude o fallas tecnológicas.
Los manifestantes sostienen que una evaluación presencial ofrecería mayores garantías de igualdad y permitiría recuperar la confianza en uno de los procesos de admisión más importantes del país, cuya credibilidad ha quedado bajo cuestionamiento.
El conflicto también ha abierto un debate sobre la capacidad de la UNAM para administrar procesos de selección cada vez más digitalizados sin comprometer la certeza jurídica y académica de miles de aspirantes. Mientras la universidad busca esclarecer lo ocurrido, la presión social aumenta para que las decisiones privilegien a quienes realizaron el examen de manera honesta.
La crisis ha trascendido el ámbito universitario y se ha convertido en un tema de interés público, al poner en entredicho la transparencia institucional y la responsabilidad de las autoridades educativas para garantizar un acceso justo a la educación superior.







