Ciudad de México. En medio de la incertidumbre que enfrentan miles de aspirantes tras las fallas registradas en el proceso de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la presidenta Claudia Sheinbaum evitó asumir una postura sobre la posibilidad de repetir el examen y dejó la responsabilidad completamente en manos de la máxima casa de estudios.
Durante su conferencia, la mandataria señaló que será la propia UNAM la que determine si el examen de ingreso debe aplicarse nuevamente, al tiempo que hizo un llamado para que la situación se resuelva “lo antes posible” con el objetivo de brindar certeza a los jóvenes que participaron en el proceso.
Sin embargo, la respuesta presidencial fue interpretada por diversos sectores como un intento de mantenerse al margen de una controversia que ha generado inconformidad entre miles de aspirantes y sus familias, quienes exigen transparencia y garantías de que el proceso de selección no estuvo comprometido.
Aunque Sheinbaum reiteró el respeto de su gobierno a la autonomía universitaria, evitó pronunciarse sobre las fallas que originaron la polémica o sobre las medidas que podrían adoptarse para proteger el derecho de los estudiantes a competir en condiciones de igualdad.
La postura también abre el debate sobre el papel del Gobierno Federal cuando una crisis administrativa impacta a una institución pública de educación superior. Si bien la autonomía de la UNAM limita la intervención del Ejecutivo, críticos consideran que la Presidencia pudo haber fijado una posición más firme en favor de la transparencia y de los derechos de los aspirantes, en lugar de limitarse a señalar que la universidad resolverá el caso.
Mientras tanto, miles de jóvenes permanecen a la espera de una decisión oficial que defina si el examen será validado o deberá repetirse, en un episodio que vuelve a colocar bajo escrutinio la organización de uno de los procesos de admisión más importantes del país.







