Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum evitó emitir una condena directa por la cancelación de las elecciones en Nicaragua y sostuvo que la postura de México continuará apegada al principio constitucional de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de otras naciones.
Cuestionada sobre la situación política en el país centroamericano, la mandataria señaló que el Gobierno de México mantiene una política exterior basada en el respeto a la soberanía de cada Estado, sin pronunciarse sobre las decisiones adoptadas por el régimen nicaragüense.
La postura del Ejecutivo federal ha generado críticas entre analistas y sectores de la oposición, quienes consideran que el principio de no intervención no debería impedir que México exprese preocupación cuando existen cuestionamientos internacionales sobre el estado de la democracia, los derechos políticos y las libertades civiles en otros países.
Para sus detractores, el Gobierno mexicano ha privilegiado una posición de cautela diplomática que evita confrontar a gobiernos afines ideológicamente, aun cuando organismos internacionales y diversas naciones han manifestado inquietud por el deterioro democrático en Nicaragua.
En contraste, la administración de Sheinbaum sostiene que la política exterior mexicana debe conducirse conforme a los principios establecidos en la Constitución, privilegiando el diálogo, el respeto a la soberanía y la solución pacífica de las controversias.
El posicionamiento presidencial vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre el alcance de la política de no intervención de México y si ésta debe mantenerse de forma estricta frente a crisis políticas internacionales o adaptarse cuando están en juego procesos democráticos y derechos fundamentales.








