El senador del Partido Verde Ecologista de México, Manuel Velasco Coello, volvió a colocarse en el centro del debate político luego de que legisladores de oposición lo señalaran como un aliado estratégico de Morena para la aprobación de reformas que consideran contrarias a los contrapesos institucionales y al equilibrio democrático.
De acuerdo con las críticas expresadas por distintos sectores opositores, Velasco habría desempeñado un papel relevante en la construcción de acuerdos legislativos que permitieron al bloque oficialista alcanzar mayorías necesarias para impulsar reformas de gran trascendencia durante los últimos años.
Los señalamientos no son nuevos. Desde el inicio de la alianza entre el Partido Verde y Morena, la oposición ha acusado al exgobernador de Chiapas de fungir como un operador político capaz de construir consensos y mantener cohesionada a la coalición gobernante en votaciones clave dentro del Congreso de la Unión.
Para sus detractores, esa capacidad de negociación ha sido fundamental para sacar adelante reformas que consideran regresivas o que concentran poder en el Ejecutivo. Para sus aliados, en cambio, se trata simplemente del ejercicio legítimo de la política parlamentaria y de la construcción de acuerdos entre fuerzas que comparten una agenda común.
La figura de Manuel Velasco resulta particularmente relevante porque representa uno de los liderazgos con mayor capacidad de interlocución dentro de la coalición oficialista. A pesar de pertenecer formalmente a un partido distinto a Morena, su papel ha sido identificado como una pieza clave en la estabilidad legislativa del bloque gobernante.
La discusión también revive un viejo debate sobre el papel del Partido Verde en la política nacional. Mientras sus críticos sostienen que ha funcionado como un aliado pragmático de los gobiernos en turno, sus dirigentes defienden que las alianzas responden a coincidencias programáticas y a la búsqueda de gobernabilidad.
Más allá de las acusaciones cruzadas, el caso evidencia que las disputas legislativas rumbo a los próximos procesos electorales comienzan a centrarse no solo en las reformas aprobadas, sino también en los actores que hicieron posible su aprobación.
Para la oposición, Manuel Velasco simboliza uno de los principales operadores políticos del oficialismo. Para Morena y sus aliados, representa una figura capaz de construir acuerdos en un escenario político cada vez más polarizado. La diferencia entre ambas visiones dependerá, como suele ocurrir en política, del lado desde el cual se observe el tablero.








