El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, “está en Sinaloa”, en medio de la creciente polémica y los cuestionamientos que rodean al mandatario estatal.
Harfuch también aclaró que Rocha Moya no cuenta con escoltas del Gobierno de México, sino únicamente con seguridad proporcionada por la policía estatal, declaración que buscó frenar versiones y especulaciones sobre una supuesta protección especial por parte de la federación.
Sin embargo, lejos de apagar la controversia, las declaraciones volvieron a colocar al gobernador con licencia en el centro del debate político y de seguridad nacional, especialmente por el contexto de violencia, presuntos vínculos criminales señalados desde Estados Unidos y la presión pública que enfrenta Sinaloa.
La necesidad de aclarar públicamente dónde está Rocha Moya y quién lo protege evidencia el nivel de tensión política alrededor de su figura, en un estado marcado por la disputa del crimen organizado y la desconfianza ciudadana hacia las autoridades.
Mientras el oficialismo insiste en cerrar filas y contener la narrativa, opositores cuestionan por qué cada declaración sobre Rocha Moya parece generar más interrogantes que certezas. En la política mexicana actual, incluso confirmar que un gobernador “está en su estado” termina convertido en noticia nacional.








