El exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, reapareció públicamente en medio de un fuerte dispositivo de seguridad conformado por elementos de la Guardia Nacional, lo que desató nuevas polémicas y especulaciones en redes sociales y círculos políticos de la entidad.
Durante su aparición, Rocha aseguró que no ha abandonado Sinaloa y afirmó que la protección que lo acompaña fue asignada por instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gabinete de seguridad federal.
“Si traigo seguridad es porque así lo quiso la presidenta… gracias por cuidarme”, declaró ante medios y personas presentes.
El exmandatario sostuvo que únicamente salió a su rancho para visitar a su familia y negó versiones sobre una presunta salida definitiva del estado. También comentó que atraviesa problemas de salud menores:
“Aquí estoy, aquí sigo en Sinaloa… ando un poco enfermo, pero no pasa nada”.
Sin embargo, la imagen de Rocha rodeado por un fuerte operativo federal generó críticas inmediatas, especialmente por el contexto de violencia e inseguridad que enfrenta Sinaloa y los constantes señalamientos políticos que han rodeado al exgobernador en los últimos meses.
La frase “porque el que nada debe, nada teme”, pronunciada durante su reaparición, encendió aún más la conversación pública. Para sectores críticos, el despliegue de seguridad contrasta con el discurso de normalidad que intentó transmitir el exmandatario, mientras usuarios en redes cuestionaron por qué un político que asegura no tener nada que ocultar necesita semejante blindaje federal.
El episodio vuelve a colocar a Rocha Moya en el centro del debate político nacional, en medio de un clima de creciente tensión, rumores y cuestionamientos sobre la situación de seguridad y poder en Sinaloa.








