La tensión política subió de tono en la Cámara de Diputados luego de que el legislador del Partido Revolucionario Institucional, Erubiel Alonso Que, exhibiera en pleno debate de la reforma judicial un cartel con la imagen de Andrés Manuel López Beltrán, al que calificó como “huachicolero” y llamó “el nuevo candidato de La Barredora”.
El priista aseguró que el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador busca una candidatura y eventual fuero constitucional “porque tiene miedo a la autoridad”, en una de las acusaciones más agresivas lanzadas recientemente desde la oposición contra el círculo cercano del obradorismo.
El episodio convirtió nuevamente a “Andy” en el centro de la confrontación política, justo cuando Morena intenta posicionarlo rumbo a nuevos espacios de poder. Sin embargo, la oposición ha comenzado a utilizar su apellido, su limitada trayectoria pública y los recientes señalamientos relacionados con huachicol y presuntos vínculos políticos como munición electoral.
La escena también exhibió el nivel de polarización que domina actualmente el Congreso, donde los debates legislativos cada vez se parecen más a arenas de confrontación política, acusaciones mediáticas y campañas adelantadas.
En redes sociales, simpatizantes de Morena acusaron al PRI de recurrir a la guerra sucia y al espectáculo para intentar golpear al oficialismo. Pero críticos de la 4T señalaron que el caso refleja el desgaste de un movimiento que prometió acabar con privilegios, corrupción y nepotismo, mientras hoy impulsa políticamente al hijo del expresidente en medio de crecientes cuestionamientos.
La polémica vuelve a colocar a López Beltrán bajo presión pública y confirma que, rumbo a 2027, su apellido será tanto su principal activo político… como también uno de sus mayores blancos.








