Morena difundió el currículum de Andrés Manuel López Beltrán y, lejos de fortalecer su imagen rumbo a su salto político, terminó provocando una ola de críticas, burlas y señalamientos por su limitada preparación académica y experiencia profesional.
En el documento, “Andy” aparece únicamente como pasante de licenciatura, mientras presume su faceta de empresario ligado a Chocolates Rocío, negocio impulsado por la familia del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La publicación encendió las redes sociales, donde usuarios ironizaron que en Morena ya no se necesita trayectoria, experiencia ni títulos concluidos para aspirar al poder… basta con apellidarse López Obrador. Otros cuestionaron que el partido que durante años atacó a las “élites del PRIAN” ahora impulse a una nueva clase privilegiada construida alrededor del apellido presidencial.
La polémica creció aún más porque Morena intentó presentar el currículum como una carta de presentación sólida rumbo a la candidatura de Andy para una diputación federal por Tabasco. Sin embargo, para muchos terminó siendo un retrato incómodo del nivel de improvisación y nepotismo que hoy domina al oficialismo.
En redes, las críticas fueron demoledoras: mientras miles de jóvenes mexicanos enfrentan requisitos, títulos, experiencia y años de preparación para conseguir oportunidades, el hijo del expresidente parece tener un camino político prácticamente asegurado con un currículum que difícilmente destacaría fuera de la burbuja del poder.
El caso volvió a golpear el discurso de austeridad, meritocracia y combate al influyentismo que Morena prometió defender. Porque al final, para la llamada “transformación”, parece que el apellido sigue pesando más que la preparación.








