La edición 2026 de la Feria de Puebla 2026 cerró con cifras récord, según informó el gobierno estatal: una derrama económica de 1,077 millones de pesos y la asistencia de 1.6 millones de visitantes durante 18 días de actividades.
Las autoridades presumieron que el evento registró un incremento del 50% respecto al año pasado, consolidándolo como uno de los espectáculos más importantes del estado. Sin embargo, detrás de los números también resurgen cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en medio de problemas de inseguridad, salud e infraestructura que siguen sin resolverse en Puebla.
Para llevar a cabo la feria, el gobierno destinó 256 millones de pesos, una cifra que ha generado críticas entre ciudadanos y sectores de oposición, quienes consideran que la administración prioriza eventos masivos y propaganda antes que atender necesidades urgentes en municipios con carencias básicas.
Aunque el gobierno estatal insiste en que la inversión “se recupera” mediante la derrama económica y el turismo, especialistas advierten que estos cálculos suelen basarse en estimaciones difíciles de comprobar y que no siempre reflejan beneficios directos para la mayoría de la población.
Mientras se celebran conciertos, espectáculos y cifras históricas, miles de poblanos siguen enfrentando problemas cotidianos como falta de agua, inseguridad y servicios públicos deficientes, una realidad que contrasta con el discurso triunfalista alrededor de la feria.








