Un menor de edad perdió la vida tras ahogarse en una de las albercas del Balneario Agua Azul, en un hecho que ha generado consternación y cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en este tipo de espacios recreativos.
De acuerdo con los primeros reportes, al interior del lugar ya se encuentra personal del Servicio Médico Forense (SEMEFO), realizando las diligencias correspondientes para el levantamiento del cuerpo y el inicio de las investigaciones.
El incidente vuelve a poner en el centro del debate la supervisión y protocolos de seguridad en balnearios y centros acuáticos, especialmente en temporadas de alta afluencia. La presencia —o ausencia— de salvavidas, la señalización adecuada y la vigilancia constante son factores clave que, en casos como este, suelen ser determinantes.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido, queda abierta la exigencia de revisar las condiciones bajo las cuales operan estos espacios, con el fin de evitar que tragedias como esta se repitan.








