El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, anunció que impulsará foros para analizar a qué edad niñas y niños deberían comenzar a usar teléfonos móviles, colocando sobre la mesa un tema que divide opiniones entre especialistas, padres de familia y autoridades.
La propuesta busca abrir la discusión pública en torno a los efectos del acceso temprano a la tecnología, en un contexto donde el uso de dispositivos móviles se ha vuelto cada vez más común desde edades muy tempranas. Sin embargo, más allá del debate, surge la interrogante sobre el alcance real de estos foros: ¿derivarán en políticas públicas concretas o quedarán como ejercicios de consulta sin impacto vinculante?
El planteamiento también refleja una tendencia creciente de los gobiernos por intervenir en temas que, tradicionalmente, han recaído en el ámbito familiar. Regular o establecer criterios sobre el uso de celulares en menores implica no solo considerar aspectos educativos y de salud mental, sino también evitar caer en medidas difíciles de aplicar en la práctica.
Mientras se anuncian los foros, el reto será traducir el debate en acciones claras y efectivas, sin perder de vista que el uso de la tecnología en la infancia no se resuelve únicamente con restricciones, sino con educación digital, acompañamiento y responsabilidad compartida.








