El nuevo protocolo de seguridad en la Teotihuacán ya está en marcha y coloca a la Guardia Nacional como la principal responsable del control en los accesos a la zona arqueológica.
La medida implica un reforzamiento en la vigilancia de uno de los sitios turísticos y patrimoniales más importantes del país, bajo un esquema que prioriza filtros, revisión y presencia operativa en puntos clave de entrada.
Sin embargo, el despliegue también abre el debate sobre la creciente participación de fuerzas de seguridad en espacios civiles y turísticos. Si bien el objetivo es garantizar orden y protección a visitantes, la presencia de la Guardia Nacional en tareas de control cotidiano vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre la militarización de funciones que antes recaían en autoridades civiles.
Teotihuacán no es solo un destino turístico, es un símbolo cultural. Y en ese equilibrio entre seguridad y experiencia del visitante, la estrategia deberá demostrar que puede proteger sin transformar el carácter del sitio en un espacio excesivamente vigilado.








