Después de cuatro días de controversia, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que no hubo ningún acto ilegal por parte del gobierno de Querétaro ni del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, por su participación en el arranque de la construcción de una academia internacional de policías.
El tema generó fricciones luego de que la mandataria cuestionara la invitación al diplomático y señalara que debió existir coordinación con el Gobierno federal y la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Tras sus declaraciones más recientes, las críticas se centraron en el cambio de tono de la Presidencia. Desde la oposición se acusó a Sheinbaum de evitar reconocer directamente un error y de recurrir a explicaciones para matizar sus señalamientos iniciales.








