Puebla, Pue.- El aseguramiento de alrededor de 800 mil litros de combustible en una nave industrial de Huejotzingo colocó nuevamente al municipio en el centro de la atención estatal y federal, pero también abrió una pregunta incómoda para el gobierno municipal: ¿cómo pudo operar una instalación de esta magnitud sin que las autoridades locales detectaran lo que ocurría?
El operativo, considerado uno de los decomisos de combustible más importantes registrados recientemente en Puebla, permitió localizar una especie de “minirrefinería”, además de contenedores e infraestructura presuntamente utilizada para almacenar y manipular combustible.
El tamaño de la operación generó cuestionamientos hacia el Ayuntamiento encabezado por el morenista Roberto Solís Valles. Desde la Secretaría de Seguridad Pública estatal se habría puesto bajo la lupa la actuación de las autoridades municipales, particularmente por la posibilidad de que una instalación con movimiento constante de pipas y vehículos hubiera pasado inadvertida.
Hasta el momento, no existe información oficial que vincule directamente a Roberto Solís Valles con el combustible asegurado, por lo que cualquier responsabilidad del alcalde deberá determinarse mediante las investigaciones correspondientes.
Sin embargo, el decomiso sí representa un problema político para su administración. Una operación de semejante dimensión difícilmente parece compatible con la imagen de un predio completamente desconocido para el entorno municipal, especialmente si —como señalan las autoridades— el inmueble habría registrado actividad frecuente.
Ahora corresponderá a las autoridades estatales y federales determinar quién era responsable del predio, de dónde provenían los cientos de miles de litros de combustible, quién financiaba la operación y, sobre todo, qué autoridades municipales conocían —o debieron conocer— lo que ocurría en Huejotzingo.








