Ciudad de México.— La confrontación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, volvió a subir de tono. Esta vez, el motivo fue la decisión de “Alito” de acudir a Estados Unidos para presentar denuncias y solicitar el retiro de visas a funcionarios electorales mexicanos.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum cuestionó duramente la estrategia del priista y consideró que recurrir a autoridades estadounidenses para intentar resolver un conflicto político mexicano demuestra, a su juicio, una profunda falta de confianza en las instituciones del país.
“Es ya el nivel más bajo de creer en México. Ya no cree en México, ni en los mexicanos”, lanzó la presidenta.
Sheinbaum incluso ironizó sobre la credibilidad del dirigente priista: “No tiene mucha credibilidad aquí, pues tampoco creo que tenga mucha allá”.
El cuestionamiento presidencial tiene como telón de fondo la ofensiva internacional emprendida por Moreno, quien acudió ante autoridades de Estados Unidos para solicitar medidas contra consejeros electorales mexicanos.
Para Sheinbaum, el problema es político: si Moreno encabeza un partido mexicano, debería buscar el respaldo de los ciudadanos mexicanos y no recurrir a otro país para presionar a instituciones nacionales.
La presidenta incluso cuestionó qué pensarían los priistas de hace una década al observar al dirigente de su partido acudiendo a Estados Unidos para pedir sanciones contra mexicanos.
En medio de las investigaciones que involucran al entorno de Moreno en Campeche, la presidenta evitó asumir como propia cualquier acción contra el priista.
Sheinbaum señaló que las investigaciones corresponden a la Fiscalía General del Estado de Campeche, no a la Fiscalía General de la República, y que cualquier eventual desafuero deberá seguir los cauces institucionales correspondientes.
La Fiscalía de Campeche presentó desde 2025 una solicitud de desafuero contra Moreno por presunto uso indebido de atribuciones y peculado relacionados con su gestión como gobernador. Además, recientemente fueron detenidas personas vinculadas con su entorno por investigaciones relacionadas con presuntas irregularidades.
La presidenta, sin embargo, marcó distancia:
“No es un tema, digamos, político. En todo caso, si es un tema de un delito, pues ya le corresponde a la Fiscalía, al Congreso”.








