Un sistema de GPS instalado en una camioneta robada llevó a las autoridades hasta un presunto deshuesadero clandestino en San Martín Texmelucan, donde fueron asegurados vehículos y autopartes que, presuntamente, eran desvalijados tras ser robados en Tlaxcala y Morelos.
El operativo permitió ubicar un taller que operaba de manera clandestina y que, de acuerdo con las primeras investigaciones, era utilizado para desmontar unidades robadas y comercializar sus piezas en el mercado ilegal.
El hallazgo vuelve a colocar a San Martín Texmelucan en el foco por la operación de redes dedicadas al robo y desmantelamiento de vehículos, un delito que durante años ha encontrado en la región uno de sus principales corredores entre Puebla, Tlaxcala y Morelos.
Las autoridades aseguraron el inmueble y continúan las investigaciones para identificar a los responsables, así como determinar el alcance de la operación y la posible existencia de una red dedicada al tráfico de autopartes robadas.
La intervención evidencia que la tecnología terminó por exhibir un negocio clandestino que operaba, presuntamente, con total impunidad en una de las zonas con mayor incidencia de robo de vehículos en la región.








