Ciudad de México. Las declaraciones del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, sobre el uso de teléfonos celulares y redes sociales entre adolescentes provocaron críticas de sectores opositores, quienes interpretaron sus comentarios como un intento de justificar una mayor intervención en el consumo de contenidos digitales.
Durante su participación, Delgado sostuvo que prohibir los teléfonos móviles en las escuelas no resuelve por sí solo el problema, ya que muchos padres permiten a sus hijos utilizarlos en casa. Agregó que los adolescentes suelen buscar aprobación a través de las redes sociales, se vuelven más reactivos y que los algoritmos privilegian los contenidos polémicos y el debate por encima de otras interacciones.
Tras sus declaraciones, voces críticas señalaron que el planteamiento del funcionario refleja una preocupación del gobierno por la influencia que las plataformas digitales tienen en la formación de la opinión pública entre los jóvenes. Desde esa perspectiva, sostienen que las redes sociales dificultan el control del discurso público al exponer a las nuevas generaciones a posturas diversas y críticas hacia las autoridades.
Los detractores de la administración federal también advirtieron que cualquier política relacionada con el acceso a contenidos digitales debe equilibrar la protección de los menores con el respeto a la libertad de expresión y al derecho de acceder a información plural.
El debate se suma a la discusión nacional sobre el papel de las redes sociales en la educación, la salud mental de los adolescentes y la responsabilidad de las plataformas digitales, un tema que enfrenta posturas encontradas entre quienes promueven una mayor regulación y quienes consideran que las restricciones podrían derivar en limitaciones al acceso a distintas fuentes de información.






