Palenque, Chiapas. El activista Isidro Álvarez anunció una marcha pacífica con destino al rancho del expresidente Andrés Manuel López Obrador en Palenque, Chiapas, como parte de su exigencia de justicia por la muerte de su hijo, Rodrigo Álvarez, quien presuntamente habría sido asesinado por elementos policiales del estado de Tabasco.
La movilización busca llamar la atención sobre un caso que, de acuerdo con el denunciante, no ha recibido una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades encargadas de investigar los hechos. El activista sostiene que existen elementos suficientes para esclarecer responsabilidades y castigar a quienes resulten culpables.
La decisión de dirigir la protesta hacia la propiedad del exmandatario tiene una fuerte carga simbólica y política. Aunque López Obrador ya no ocupa la Presidencia, continúa siendo una de las figuras más influyentes de la vida pública nacional y un referente para amplios sectores del oficialismo.
El caso también reabre el debate sobre la actuación de las corporaciones de seguridad y la persistente demanda de justicia de familiares de víctimas que, ante la lentitud institucional, recurren a manifestaciones públicas para visibilizar sus reclamos.
Críticos del movimiento señalan que la protesta refleja el desencanto de ciudadanos que consideran insuficientes las respuestas gubernamentales frente a presuntos abusos de autoridad. Por su parte, simpatizantes de la Cuarta Transformación sostienen que cualquier señalamiento debe ser investigado conforme a derecho y sin utilizar el dolor de las víctimas con fines políticos.
Más allá de las diferencias ideológicas, la movilización pone nuevamente en el centro de la discusión un problema recurrente en México: la percepción de impunidad en casos que involucran a cuerpos de seguridad. Para muchas familias, la búsqueda de justicia continúa dependiendo más de la presión pública que de la eficacia de las instituciones encargadas de procurarla.
La marcha anunciada por Isidro Álvarez se perfila así no sólo como una manifestación de duelo y exigencia de justicia, sino también como un cuestionamiento a la capacidad del Estado para responder de manera oportuna y transparente ante denuncias de presuntos abusos policiales.








