Puebla, Pue. El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, aseguró que la capital del estado enfrenta un importante rezago en infraestructura urbana al señalar que existen alrededor de 53 mil calles, de las cuales 10 mil permanecen sin pavimentar.
Durante su declaración, el mandatario atribuyó esta situación a la “herencia panista”, al sostener que el deterioro y abandono de la red vial es consecuencia de administraciones municipales anteriores encabezadas por el Partido Acción Nacional.
Armenta señaló que, al cierre de 2024, una parte considerable de las vialidades presentaba afectaciones, por lo que su gobierno buscará impulsar acciones para mejorar la infraestructura urbana en coordinación con los municipios.
Las declaraciones forman parte de un discurso político recurrente en el que el actual gobierno responsabiliza a gestiones pasadas por el rezago en obra pública. Sin embargo, la oposición ha respondido en otras ocasiones que la ciudadanía demanda soluciones concretas y resultados medibles, más allá del intercambio de responsabilidades entre gobiernos.
El debate también pone sobre la mesa uno de los principales desafíos de la capital poblana: el crecimiento urbano y la necesidad de invertir de manera sostenida en pavimentación, mantenimiento y servicios básicos para atender colonias que durante años han permanecido con infraestructura deficiente.
Mientras continúa la confrontación política sobre el origen del problema, miles de habitantes de Puebla siguen enfrentando calles sin pavimentar, vialidades deterioradas y una demanda histórica de mayor inversión en obra pública, un tema que trasciende administraciones y representa uno de los principales retos para los distintos niveles de gobierno.








