La diputada local Soledad Amieva Zamora denunció durante sesión del Congreso del Estado de Puebla haber sido víctima de actos de discriminación relacionados con su discapacidad física.
Aunque evitó revelar nombres o señalar directamente a responsables, la legisladora pidió que el tema sea atendido con seriedad dentro del recinto legislativo, generando reacciones inmediatas entre diputados y en redes sociales.
El señalamiento volvió a poner sobre la mesa las contradicciones dentro de las instituciones públicas, donde constantemente se promueven discursos sobre inclusión, igualdad y respeto a los derechos humanos, pero persisten denuncias de exclusión y trato desigual incluso al interior de espacios de poder.
En redes sociales, usuarios cuestionaron cómo es posible que en pleno Congreso —donde se aprueban leyes sobre inclusión y no discriminación— todavía existan este tipo de conductas. Otros señalaron que muchas veces los discursos institucionales sobre derechos de personas con discapacidad terminan quedándose solo en el papel.
El caso también abrió debate sobre accesibilidad, trato digno y sensibilización dentro de organismos públicos, especialmente en espacios donde se supone deberían garantizarse condiciones ejemplares de respeto e inclusión.
La denuncia de Soledad Amieva ocurre además en un contexto donde distintos sectores sociales han acusado que la clase política suele utilizar temas de inclusión únicamente como bandera mediática, sin transformar realmente las dinámicas internas de las instituciones.








