El Sindicato Nacional de Restauradores del INAH advirtió que el tiroteo registrado el pasado 20 de abril en Teotihuacán no debe verse como un hecho aislado, sino como el resultado de años de desatención presupuestal al sector cultural.
A través de un posicionamiento, el gremio señaló que la falta de recursos ha impactado directamente en las condiciones de resguardo, mantenimiento y operación de los espacios patrimoniales, lo que, aseguran, los vuelve más vulnerables ante incidentes de inseguridad.
La denuncia también pone el foco en el papel del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al que señalan como una institución que ha tenido que operar con limitaciones crecientes, afectando no solo la conservación del patrimonio, sino también la seguridad de trabajadores y visitantes.
El señalamiento abre un ángulo distinto en la discusión: más allá del hecho violento en sí, plantea una crítica estructural sobre las prioridades presupuestales y la manera en que el abandono institucional puede traducirse en riesgos reales.
En un sitio de la relevancia histórica y turística de Teotihuacán, la advertencia no es menor. El reto no solo es contener la inseguridad, sino atender de fondo las condiciones que, según el propio sector, han sido ignoradas durante años.








