En un mensaje que generó interpretaciones encontradas, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, aseguró que su administración no respalda a “Chedraui” como grupo, aunque de inmediato hizo una excepción: “hay Chedrauis buenos y Chedrauis malos, y este es el bueno”, en referencia al secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Víctor Gabriel Chedraui.
La declaración, emitida al reconocer el trabajo del funcionario estatal, llamó la atención por el matiz político que introduce en torno a un apellido con peso en la vida pública y empresarial de Puebla. Lejos de un respaldo generalizado, el mandatario optó por individualizar su apoyo, marcando distancia de posibles interpretaciones sobre favoritismos o alianzas más amplias.
El posicionamiento ocurre en un contexto donde las relaciones entre actores políticos y grupos económicos suelen ser objeto de escrutinio público. En ese sentido, la frase de Armenta parece buscar equilibrio: reconocer resultados dentro de su gabinete sin abrir la puerta a lecturas de cercanía con intereses específicos.
Sin embargo, la forma del mensaje también deja preguntas abiertas. ¿Se trata de una delimitación estratégica o de un intento por deslindarse de posibles costos políticos asociados al apellido? Para algunos analistas, el comentario refleja la necesidad de matizar apoyos en un escenario donde cada señal política es cuidadosamente observada.
Por ahora, el respaldo a Víctor Gabriel Chedraui queda claro. Lo que sigue en debate es el alcance y las implicaciones de esa distinción hecha desde el poder estatal.








