El Hospital Universitario de Puebla (HUP) atraviesa una nueva etapa de tensión interna. Desde los pasillos de la institución, trabajadores administrativos, directivos, médicos especialistas y personal de apoyo estarían organizándose para realizar un paro de labores, ante lo que denuncian como una política de despidos, intimidación y confrontación impulsada por el nuevo director general, José Antonio García Vera.
García Vera asumió recientemente la dirección del HUP. Es médico cirujano, cuenta con una maestría en cirugía estética y anteriormente fue aspirante de Morena a la presidencia municipal de Acatzingo.
Y es precisamente su trayectoria política la que comienza a convertirse en parte del debate.
Desde su llegada, trabajadores inconformes señalan que el nuevo director habría emprendido una estrategia de “cortar cabezas”, desplazando a personal que ya formaba parte de la estructura hospitalaria y sustituyendo experiencia acumulada por nuevos perfiles.
La situación, según las versiones que circulan al interior del hospital, no se habría limitado a cambios administrativos. También se acusa la elaboración de expedientes contra médicos y trabajadores, así como suspensiones temporales que, de acuerdo con los inconformes, estarían generando un ambiente de temor laboral.
Un hospital no funciona como una oficina política donde cada nuevo jefe llega con su propio equipo y desaparece al anterior. En una institución médica, la experiencia, la coordinación entre áreas y la confianza entre profesionales pueden tener consecuencias directas sobre la atención de los pacientes.
Con lo anterior, trabajadores no descartan un paro de labores en el Hospital Universitario de la BUAP loque significaría afectar servicios médicos y poner en una situación delicada a pacientes que nada tienen que ver con las disputas internas.
Por tanto, exigen un freno a la política de despidos injustificados, a los expedientes utilizados para intimidar al personal, y de existir trabajadores que incurrieron en faltas, también deben existir procedimientos formales y transparentes para determinar responsabilidades.
El mensaje de los trabajadores parece claro: el Hospital Universitario no es patrimonio de un director, ni de un grupo político, ni de una administración. Es una institución al servicio de los pacientes.








