La dirigencia de Morena en Puebla aseguró que Inés Saturnino López Ponce no tiene cabida en el partido, al sostener que un perfil con sus antecedentes no superaría los filtros internos de la Cuarta Transformación.
La presidenta estatal de Morena, Olga Romero Garci-Crespo, afirmó que el exalcalde no podría incorporarse al movimiento debido a los criterios de selección que, dijo, buscan impedir la postulación de perfiles con antecedentes judiciales o sanciones por violencia de género.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que Morena ha insistido en fortalecer sus mecanismos de evaluación de aspirantes bajo el discurso de la ética pública y el combate a la violencia contra las mujeres. Sin embargo, el posicionamiento también abre el debate sobre la aplicación uniforme de esos filtros.
La oposición ha señalado en distintas ocasiones que el partido gobernante ha postulado o respaldado a personajes cuestionados por investigaciones, denuncias o controversias públicas, por lo que el anuncio de la dirigencia poblana vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de que los criterios internos se apliquen sin excepciones ni consideraciones políticas.
Más allá del mensaje dirigido a Inés Saturnino, el caso reaviva una discusión de fondo: si los partidos realmente están dispuestos a privilegiar la integridad de sus candidaturas o si los llamados “filtros éticos” terminan sujetos a cálculos electorales y coyunturas políticas.








