Tehuacán, Pue. La aparición de bardas con la imagen de la diputada local Rosario Orozco Caballero ha reavivado el debate sobre la promoción política anticipada rumbo al proceso electoral de 2027 y la eficacia de este tipo de estrategias para construir una candidatura competitiva.
Diversas voces críticas sostienen que la presencia de propaganda en espacios públicos difícilmente puede sustituir el trabajo territorial, la cercanía con la ciudadanía y la construcción de una base política sólida.
En ese contexto, señalan que la legisladora, viuda del exgobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, busca posicionar su imagen en su municipio natal, Tehuacán, mediante una estrategia de alta visibilidad, aunque consideran que ello no necesariamente se traduce en respaldo ciudadano.
Para los críticos, la promoción personal mediante bardas representa una apuesta por el reconocimiento de nombre, pero no garantiza la simpatía del electorado cuando no va acompañada de un trabajo permanente con la población ni de resultados políticos visibles.
Además, el despliegue de este tipo de propaganda vuelve a colocar sobre la mesa la discusión sobre los límites entre la difusión de la imagen de servidores públicos y los actos que podrían interpretarse como posicionamiento anticipado con fines electorales.
A poco más de un año del arranque formal del proceso electoral en Puebla, las señales de posicionamiento de distintos actores comienzan a multiplicarse, mientras la disputa por las candidaturas de 2027 se perfila como uno de los principales frentes de competencia política en el estado.








