La fiebre mundialista ya llegó al Congreso del Estado. A tan solo unos días del arranque de la Copa Mundial de Futbol 2026, los diputados locales ajustaron su agenda legislativa y programaron la sesión ordinaria del Pleno para las 9:00 de la mañana del próximo 11 de junio.
La decisión no pasó desapercibida, pues coincide con el día de la inauguración del torneo, cuya ceremonia está prevista para las 11:30 horas, mientras que el partido inaugural entre México y Sudáfrica se disputará alrededor de las 13:00 horas.
Aunque oficialmente no se ha reconocido que el cambio obedezca al evento deportivo, la coincidencia de horarios ha despertado comentarios y bromas tanto dentro como fuera del recinto legislativo.
El episodio refleja el enorme impacto social, político y mediático que tendrá el Mundial en México. Incluso instituciones que habitualmente mantienen agendas rígidas parecen estar ajustando sus actividades para no quedar al margen de uno de los acontecimientos más importantes del año.
Sin embargo, la situación también ha generado cuestionamientos sobre las prioridades de la clase política. Mientras algunos consideran natural adecuar horarios ante un evento de interés nacional, otros señalan que resulta llamativo que exista tanta disposición para reorganizar actividades por un partido de futbol cuando otros temas de relevancia pública suelen enfrentar retrasos o prolongados periodos de discusión.
La escena deja una imagen difícil de ignorar: legisladores acelerando el trabajo parlamentario para evitar que los debates coincidan con el silbatazo inicial de la Selección Mexicana.
Porque si algo ha demostrado el futbol en México, es que pocas cosas tienen la capacidad de modificar agendas, rutinas y conversaciones públicas como una Copa del Mundo. Y al parecer, el Congreso poblano no es la excepción.








