El delegado de Bienestar en Puebla, Rodrigo Abdala Dartigues, levantó la mano para buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de la capital. Sin embargo, su destape no vino acompañado de una definición clara sobre lo más básico: cuándo dejará el cargo que hoy ocupa dentro del Gobierno de México.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática en el llamado a que quienes aspiren a cargos de elección renuncien de inmediato para evitar ventajas indebidas, Abdala titubeó al ser cuestionado sobre su salida. La ambigüedad no es menor, pues pone en entredicho el cumplimiento de una regla que, en teoría, busca garantizar piso parejo dentro del propio movimiento.
El contraste es evidente: mientras desde Palacio Nacional se pide orden y congruencia, en lo local comienzan a aparecer señales de cálculo político. Mantenerse en el cargo mientras se construye una candidatura abre cuestionamientos sobre el uso de la estructura institucional y los tiempos electorales.
El mensaje es claro, pero la respuesta no tanto. Y en política, las dudas suelen pesar más que los destapes.








